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16/09/2019 News

Internet de las cosas aplicado a la eficiencia energética en edificios inteligentes

Sistemas inteligentes y la eficiencia energética
Sistemas inteligentes y la eficiencia energética

Qué es EL Internet de las cosas (IoT)

Internet de las cosas (IoT) es un nuevo concepto tecnológico que ya está presente en nuestras vidas, incluso aunque no seamos conscientes. Internet, que hasta hoy día se ha utilizado para conectar ordenadores principalmente, en los últimos años ha servido además como enlace para cualquier dispositivo que se pueda comunicar con la red. Gracias a la electrónica, cada vez más pequeña y barata, y a las redes de comunicación inalámbricas, es posible convertir cualquier cosa, desde un termostato a un electrodoméstico, una televisión, un reloj de pulsera o incluso un coche en parte del IoT.

El término "Internet de las cosas" fue propuesto por Kevin Ashton en 1999 para referirse a la integración de la cultura humana con los sistemas de información digital (internet).

Puede considerarse dispositivo IoT a una bombilla que se enciende o apaga usando una aplicación desde un teléfono móvil, pero, a una escala mayor, los proyectos de ciudades inteligentes están dotando a las calles de sensores para controlar el alumbrado público, monitorizar la contaminación ambiental, regular los semáforos en función de la circulación, automatizar el riego de jardines o avisar al servicio de recogida cuando se llena el contenedor de la basura. En definitiva, millones de dispositivos físicos en todo el mundo están conectados a internet, recogiendo y compartiendo datos, para hacer más fácil nuestras vidas.

Si nos fijamos en nuestras casas, muchas ya disponen de algún asistente virtual como Alexa o Google Assistant, que nos permiten dar instrucciones con la voz para encender la luz, ajustar la temperatura del termostato o hacer el café. Esto supone que los fabricantes de electrodomésticos y otros aparatos estén orientando sus productos para hacerlos más comunicables con otros sistemas.

Este mundo conectado no es realmente tan nuevo, ya que desde hace muchos años existen tecnologías para el control de las instalaciones en los hogares, los edificios públicos o los centros comerciales, lo que se conoce como domótica. Los sistemas domóticos permiten el control automatizado de instalaciones de iluminación, calefacción, fugas de agua o gas, accesos, persianas, toldos, electrodomésticos, etc. Estos sistemas basan su funcionamiento en la conexión por cable entre los distintos elementos (sensores, actuadores, centralitas), generalmente utilizando protocolos de comunicación estándar como KNX o Lonworks, o bien protocolos propietarios de cada fabricante. Sin embargo, el presupuesto de una instalación de este tipo no está siempre al alcance de todos los bolsillos.

Por el contrario, en los últimos años, han aparecido nuevas tecnologías de comunicación inalámbrica que no precisan cables para comunicar unos dispositivos con otros (Bluetooth, Wi-fi) y protocolos de comunicación más abiertos (Z-Wave, Zigbee y otros). Esto está permitiendo a los hogares encontrar soluciones más sencillas y económicas para el control de determinados aparatos o electrodomésticos, no solo comercializados por servicios técnicos especializados sino por cualquier establecimiento comercial de tipo general. El principal inconveniente de estos nuevos productos es la sustitución de un sistema que ofrece un control integral por soluciones independientes para cada aparato.

Esta mayor accesibilidad a la tecnología está provocando que el mercado se oriente a lograr la mayor conectividad posible entre un gran número de dispositivos. Se estima que ya hay más dispositivos conectados que personas en el mundo y se espera que haya más de 20.000 millones en 2020. De ellos, más de la mitad serán productos de consumo como televisores inteligentes y sistemas de voz como Amazon Echo o Google Home.

Esta revolución también está llegando a la industria, donde se habla de la cuarta revolución industrial o del término Industria 4.0 para introducir el concepto del internet de las cosas en las empresas de producción. El concepto combina los mismos elementos: sensores, redes de comunicación inalámbricas y gestión activa de los datos para optimizar los procesos industriales.

Internet de las cosas y ahorro de energía

Calefacción y aire acondicionado: gracias al internet de las cosas, los sistemas de calefacción y aire acondicionado serán capaces de recopilar información relacionada con los patrones de comportamiento de los hogares. Esto facilitará que estos sistemas se ajusten de acuerdo con las preferencias de luz y calefacción, gestionando el consumo de energía de manera más eficiente.

Iluminación: los sensores de presencia pueden detectar si hay personas en una habitación, pero combinando esta información con datos de otros sensores de nivel de luz, humedad, y del comportamiento habitual en el hogar, pueden ayudar a ajustar las necesidades lumínicas y ahorrar energía

Electrodomésticos: dado que existen algunas modalidades de suministro eléctrico con distintos precios horarios, gracias a las nuevas tecnologías los electrodomésticos podrían programarse para realizar su función consumiendo energía lo más barata posible.

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